miércoles, 26 de febrero de 2014

Le dice al amor de su vida que le olvide y esta va y lo hace


“Desde que le dije que teníamos que dejar de hablar no me ha llamado ni una sola vez. Ni siquiera me ha mandado un mísero mensaje” ha declarado, apesadumbrado, el pobre hombre.

Javier, que insistió repetidas veces a su amiga de que lo que había entre ellos no podía funcionar y tenían que cortar todo contacto, pasa toda la entrevista mirando su teléfono móvil buscando algún mensaje suyo. “Es que ni una pseudomención en Twitter, nada.”- nos comenta. “Qué es verdad que la dije que todo eso era muy inmaduro, pero si sólo porque se lo repita varias veces ya va a dejar de hacerlo… eso es qué en el fondo nunca le importé.”

Cuando nuestro reportero, harto de tanta gilipollez contradictoria, ha procedido a preguntarle de manera educada (mientras le zarandeaba cogiéndole de las solapas de su chaqueta): “¿Pero vamos a ver, tú quieres que te hable o no, pedazo de subnormal?”, el hombre ha susurrado entre sollozos “Sólo quiero que me hable para poder ignorarla. La idea es saber que le sigo gustando y que piensa en mí aunque no pueda tenerme. ¿Por qué nadie me entiende?”.

Acto seguido Javier ha perdido el conocimiento y ha quedado tendido en el suelo. Algunas fuentes afirman que esta pérdida de conciencia pudiera tener algo que ver con el golpe que le ha propinado el reportero con un pisapapeles que descansaba en la mesa del despacho, quién ha entrado hoy en la redacción mascullando entre dientes “demasiados gilipollas para un mundo tan pequeño”.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias misterioso desconocido. Por ser el primer comentario ha ganado un coñazo, pero al ser anónimo no sabemos a quien mandarlo. Una pena oye.

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  2. Era un cochazo. Pero vamos, que para el caso es lo mismo.

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